Al igual que en la manera de
relacionarse de los perros en sus manadas en estado salvaje, donde hemos visto
que existe un líder en cada uno de los grupos, los seres humanos también
poseemos un sistema jerárquico en nuestra sociedad que nos permite vivir de una
manera ordenada y civilizada, exceptuando algunos casos, y donde un grupo de
dirigentes políticos, jueces y cuerpos de seguridad, guían a las personas hacia
la consecución de unos intereses que beneficien a toda la sociedad y que
aseguren su supervivencia.
Pero, independientemente del
rango que ocupemos en la sociedad humana, director general de una gran empresa,
dirigente político, magistrado, notario, o empleado en unas oficinas, tenemos
que saber diferenciar la posición que debemos ocupar en la vida social y
laboral, y la posición que debemos adoptar dentro de nuestra unidad familiar.