Sin embargo cuando traemos cualquier mascota a casa, en este caso
un cachorro o un perro adulto, queramos o no, les estamos privando de la
libertad que la naturaleza tenía previsto para ellos. Independientemente de que
nuestros motivos sean bienintencionados, todos los animales siguen teniendo las
mismas necesidades originales que hay marcadas en su ADN después de millones de
años de evolución.
Por lo tanto si decidimos que una
mascota vaya a vivir con nosotros, tenemos la responsabilidad de satisfacer
esas necesidades naturales para conseguir que nuestro perro viva una vida
equilibrada y feliz.